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Jaime Palomera: "Antes el chabolismo era muy visible, ahora está escondido en los edificios y se llama coliving"

Jaime Palomera:

El experto en vivienda publica 'El secuestro de la vivienda', en el que advierte que "los sectores más adinerados de la sociedad se están comiendo a las clases medias" y propone medidas para acabar con "el gran acaparamiento"

El Gobierno deja en el aire hasta 15.000 viviendas en alquiler asequible de uno de sus proyectos estrella

Jaime Palomera era un gran aficionado al Monopoly, uno de los juegos de sobremesa más famosos del mundo.

El desarrollo es ampliamente conocido: se trata de acaparar calles y viviendas, forzando al resto de participantes a pagar rentas cada vez que caen en tu casilla, hasta arruinarlos. Con el paso del tiempo, las partidas dejaron de tener gracia. “Me he encontrado con mucha gente a la que le ha pasado lo mismo, porque creo que estamos en un momento en el que ese malestar que hemos podido tener por perder una partida se relaciona con una mala leche muy real que está viviendo una parte de la población”, explica.

El doctor en Antropología e investigador y cofundador del Instituto de Investigación Urbana y del Sindicat de Llogateres publica este miércoles 'El secuestro de la vivienda' (Península), un repaso a las políticas residenciales del último siglo, que se han convertido en un juego amañado.

Dice que la casa en propiedad es la materia prima sobre la que se ha edificado la clase media. ¿Hacia qué sociedad vamos ahora?

Dos generaciones de gente trabajadora pudieron comprarse una casa, sobre todo gracias a ayudas públicas. Este modelo de ‘sociedad de propietarios’ se basa en que cada individuo, cada familia, puede ser propietario de un activo que siempre sube, lo que lleva a una contradicción inherente: cada vez es más difícil entrar para quien está fuera. Lo vemos sobre todo con los jóvenes, pero mucha gente mayor que logró tener su casa en propiedad tiene que venderla al envejecer para sufragar unos cuidados o la residencia.

¿Cuándo empezó a resentirse esa sociedad de propietarios?

El modelo empezó a mostrar señales de agotamiento a finales de los años 90 [del siglo XX], cuando las familias se tienen que endeudar cada vez más para acceder a la vivienda, y estalla en 2008. Aquello no fue solo una crisis financiera, fue de modelo. Desde entonces, grandes propietarios se han quedado con cientos de miles de viviendas de familias trabajadoras. Entre 2008 y 2023, el mercado del alquiler crece en 1,3 millones de viviendas, que no son nuevas. Eran de familias que fueron desahuciadas.

Desde 2008, grandes propietarios se han quedado con cientos de miles de viviendas de familias trabajadoras

Dice que el rentismo es improductivo y parasitario y que, sin embargo, se ha incentivado desde las políticas públicas, ¿por qué?

Quien quiere hacer lo mismo que sus padres o sus abuelos se encuentra con una partida de Monopoly que empezó hace varios turnos. La mayoría de calles ya están en propiedad y los nuevos jugadores van por el tablero pagando alquileres. Pero, lo peor, es que el juego está amañado, porque quienes se están dedicando a comprar cuentan con un arsenal de ayudas del Estado. El juego está muy intervenido a favor de quienes ya tienen activos, con ayudas fiscales que hacen que acaparen más y se dispare la desigualdad. Vemos actores, jugadores de fútbol, cantantes que compran casas cuando les va bien. No es que sean buenos o malos, es que da unas rentas más altas que el resto de productos de inversión. Tenemos un modelo económico que fomenta la inversión en una economía de activos que no genera ningún valor, solo succiona las rentas de las clases medias a través del alquiler.

Menciona a los clásicos, Adam Smith y David Ricardo.

Los liberales ya hablaban de cómo el rentismo tiende a generar desigualdad y afecta negativamente a la economía productiva. Cuando las clases medias destinan una parte tan grande de su salario a la vivienda, se reduce su capacidad de consumo de otros productos, así que las empresas tienen más dificultad para vender.

Entonces, las empresas que no se dedican al sector residencial, deberían ponerse en primera fila para reclamar que bajen los precios.

En muchos lugares se están desfigurando el país y la economía. En muchas zonas turísticas, las empresas productivas tienen que pagar los alquileres de sus trabajadores porque ya no les sale a cuenta ir a hacer la temporada. Por ejemplo, en Baqueira Beret generan actividad las empresas productivas, que son las que hacen que suba el precio del suelo, pero luego se ven forzadas a pagar esos alquileres para poder mantener esa actividad. Es un círculo vicioso.

¿Cómo se resetea el Monopoly?

La clave es revertir el ‘gran acaparamiento’. Hablamos mucho de los síntomas, de regular los precios, de controlar las subidas abusivas, pero el alquiler es la última fase del proceso. Hay un paso previo, la adquisición de activos, que se podría resolver de una manera mucho más eficiente si desde la administración se desincentivase ir acumulando viviendas para que quien tenga dinero lo invierta en otras actividades. La única manera de hacerlo es aumentando los impuestos a la acumulación y dando facilidades fiscales a quienes no tienen ninguna propiedad y quieren comprarse su primer pisito. Mi lugar de referencia es Singapur, que ayuda a comprar la primera vivienda, pero aumenta los impuestos a partir de la segunda.

La otra gran medida es pasar a un mercado protegido donde, si te han dado una ayuda fiscal para comprarte esa primera casa, tú la puedas vender al mismo precio, más la inflación, pero que no pueda entrar en esa lógica rentista que supone aumentar el precio sin haber realizado ninguna aportación de valor.

No hay nada que impida que el precio de la vivienda se multiplique por dos en los próximos cinco años

Actualmente, el 70% de la población tiene una vivienda en propiedad. ¿Es popular decir que debe frenarse la revalorización de la base del patrimonio de la mayoría de familias?

Estoy convencido. Hace poco, una encuesta mostraba que el 75% de la ciudadanía estaba a favor de que el precio de la vivienda bajase, aunque eso supusiese que la propia fuera menos rentable. Hay mucha gente que está preocupada porque ve que cada vez va a ser más difícil mantener las condiciones de vida actuales, para sí misma o para sus hermanos, sus amigos o sus hijos. Ahora mismo hay la sensación entre las clases medias de que, o entran en la propiedad ya, o tal vez no puedan hacerlo jamás. No hay nada que impida que el precio de la vivienda se multiplique por dos en los próximos cinco años, porque no es un mercado competitivo.

¿Por qué no lo es?

Es un bien incomparable, porque no hablamos de la vivienda, sino del suelo sobre el que se construye. Ni lo puedes crear a voluntad ni puedes construir donde te plazca. Los propietarios de los suelos y las casas pueden subir el precio lo que quieran porque todo el mundo necesita una casa y es imposible generar condiciones de mercado competitivo en las ciudades, donde la gente vive y donde están las oportunidades laborales. Esto es lo que hace que los precios tiendan a subir por encima de los salarios y la economía real.

Jaime Palomera, antropólogo, posa en la librería Laie de Barcelona Jaime Palomera, antropólogo, posa en la librería Laie de Barcelona

Un viejo mantra del sector privado: ¿más oferta baja los precios?

Esto puede parecer contraintuitivo, cualquier aumento de oferta lleva a un aumento de precio. No solo desde el punto de vista conceptual, también histórico. En el libro repaso los diferentes booms de la época moderna y en todos ellos aumentó el precio. Además, desde los años 80 ha habido cambios que lo han complicado aún más, como el papel de los bancos, con incentivos para que el precio de la vivienda siempre suba, o los fondos, que son vehículos para que los ricos inviertan.

En el libro te refieres en varias ocasiones al chabolismo vertical. ¿Qué es?

Tradicionalmente, cuando un arquitecto levanta un edificio y unos pisos, les pone varias habitaciones, pensando en los padres, en los hijos… en una familia. De repente, quien adquiere casas como activo del que sacar rentas puede emplearlas de formas muy diferentes a aquellas para las que fueron construidas: desde mantenerlas vacías hasta utilizarlas como un hotel, pasando por segmentarlas y alquilarlas a diversos adultos, que pagan por una habitación lo que antes se pagaba por la casa entera. Lo que hace el mercado es reintroducir formas muy precarias de vivir y tratar de normalizar las que creíamos erradicadas. La diferencia es que el chabolismo de hace 70 años era muy visible, ahora está escondido en los edificios y se le da nombres como coliving para normalizar formas de pobreza.

Formas de consumo, como Netflix o iPhone, son un intento por sobrevivir mentalmente al hecho de que jamás vas a poder hacer las compras de adulto que pudieron hacer tus padres

Sin embargo, algunos discursos achacan a los jóvenes una falta de esfuerzo, por ver Netflix o irse de vacaciones.

Lo más frustrante es que muchas veces estas formas de consumo, desde Netflix hasta comprarse un iPhone, son una especie de sustituto o un intento por sobrevivir mentalmente al hecho de que jamás vas a poder hacer las compras de adulto que pudieron hacer tus padres.

¿Cómo valora las políticas del Gobierno de España en materia de vivienda?

Los grandes partidos políticos aún no son conscientes de la profundidad del problema. Se plantea como un problema de acceso a la vivienda, pero el tema es que hay una desigualdad creciente, porque los sectores más adinerados de la sociedad se están comiendo poco a poco a las clases medias. Si miras la sociedad de propietarios, por arriba cada vez tienen más propiedades, chupan más dinero de familias trabajadoras y compran más activos. Por abajo, una parte de la clase trabajadora no puede entrar. Aunque en los últimos años han subido los ingresos medios de la ciudadanía, el precio de la vivienda ha crecido un 8 o un 9%. Esto supone que los salarios reales caen. Cada día eres más pobre.

En los últimos meses, estamos viendo movilizaciones sin precedentes por el acceso a la vivienda, la próxima este sábado. ¿Es un punto de inflexión?

Estamos volviendo a una situación como la del siglo XIX y principios del XX, donde las élites reformistas ya decían que la vivienda era la cuestión social a través de la que se partía la sociedad o actuaba como pegamento. Este era el miedo de las élites. En la medida en que el modelo económica y los gobiernos en general no pongan impuestos a la acumulación de viviendas y frenen el acaparamiento, lo que va a suceder es que una minoría se va a ir comiendo a las clases medias. Podemos ir a mucho peor, solo tenemos que mirar a Brasil o a la India.

¿El precio del alquiler tiene un tope? ¿Hasta qué porcentaje del sueldo se puede asumir?

Por eso la gente tiene que despertar. Muchas personas creen que están seguras porque se han comprado un piso, porque sus padres le han ayudado o porque creen que van a heredar, pero si el precio de la vivienda sigue subiendo, será también un problema para ellos. Si sube el precio de todas las propiedades alrededor, tú no tienes más riqueza en comparación y, si tienes hijos, les va a costar cada vez más mantener esas propiedades en la familia. ¿Y quién se la queda? Normalmente un individuo de una familia mucho más rica. Es muy importante que todo el mundo sea consciente, no solo quienes están afectados directamente.

Jaime Palomera, antropólogo, acaba de publicar Jaime Palomera, antropólogo, acaba de publicar 'El secuestro de la vivienda'
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